Una calabaza del huerto convertida en carroza hasta la medianoche.
Antes de ser carroza, era la calabaza más grande y más redonda del huerto, y estaba muy orgullosa de ello. Una noche, el Hada Madrina la tocó con su varita y le salieron ventanitas con cortinas, ruedas de oro y unos rizos verdes muy elegantes. Rueda feliz por los caminos, aunque sabe que a las doce en punto volverá a ser calabaza. ¡Por eso nunca llega tarde!
Le gusta
- rodar por caminos de piedra
- los relojes que van en hora
- que la saquen a pasear
Sus colores
Se le reconoce por: Calabaza redonda con ventana dorada y dos ruedas.