Cariñosa y muy lista: con sus gafas no se le escapa ni una.
La abuelita vive en una casita junto a tres robles, al otro lado del bosque. Siempre tiene cerca una taza de chocolate caliente y lleva las agujas de tejer clavadas en el moño, por si acaso. Teje bufandas para medio bosque, y fue ella quien cosió la capucha roja de su nieta. Es tan lista que una cola peluda nunca la engaña.
Le gusta
- tejer bufandas
- el chocolate caliente
- las visitas de su nieta
Sus colores
Se le reconoce por: moño blanco atravesado por dos agujas de punto.