Pícaro y tramposo, más fanfarrón que temible.
El Lobo vive en lo más profundo del bosque de Fabulopia y presume de todo: de sus pulmones, de su olfato y de su pañuelo naranja de lunares. En Los tres cerditos sopla y sopla hasta tirar las casas de paja y de madera, pero con la de ladrillo se queda sin aire y termina con el trasero en una olla de agua calentita. En Caperucita Roja engaña a la niña, asusta tanto a la abuelita que ella se esconde en el armario, y se mete en su cama con su gorro de dormir, hasta que el Leñador lo echa del bosque. Siempre tiene un plan… y siempre le sale mal.
Le gusta
- presumir
- disfrazarse
- las siestas largas
Sus colores
Se le reconoce por: orejas altas en punta, mejillas de pelo en zigzag y cola enorme.